La idea general del proyecto está condicionada por la topografía y las preexistencias de la parcela. Con estos condicionantes se plantean dos tipos de edificación: bloques lineales en los linderos al viario público y edificaciones aisladas en el interior a lo largo de los linderos este y sur, de forma que se genere en el centro de la parcela una amplia zona verde en la que se han previsto los espacios de uso colectivo.

La situación de los bloques a lo largo de los linderos tiene como objetivo, además de liberar el mayor espacio posible en el interior, dotar a este espacio de la mayor privacidad posible. Además dota a la calle de una alineación continua que genera imagen de ciudad y complementa el espacio urbano de la zona.

El acceso al conjunto se ha ubicado en el punto de mayor protagonismo de la parcela. De este modo los recorridos hasta las distintas edificaciones son menores, separándose los tres itinerarios en el mismo punto.

Para darle mayor importancia al acceso, se ha aumentado considerablemente la separación de los bloques hasta 9 metros. La forma radial del acceso genera un pasadizo en forma de embudo que comprime el espacio justo antes de llegar al gran espacio abierto de la urbanización.

Todo esto pretende jugar con la idea de transición a través de las perforaciones que atraviesan el edificio, desde la fachada norte, fría y aséptica hacia un espacio interior cálido, amplio y luminoso con grandes terrazas corridas y fachadas acristaladas.

En la esquina sur-este, donde confluyen las alineaciones creadas por las 5 edificaciones aisladas, se genera una gran plaza que, se configura como espacio de reunión aprovechando la protección que ofrecen los soportales generados como consecuencia de la eliminación de una vivienda en planta baja para acceder a los edificios. En esta zona se ha situado el espacio reservado para juegos infantiles.

Esta plaza se sitúa en el punto más elevado de la parcela y desde él se obtiene una perspectiva de todo el conjunto, con las zonas de uso comunitario en primer plano y los bloques como lienzo de fondo.

Para no distorsionar la vista desde este punto, la pista de pádel se ha situado a la cota del garaje, de forma que no sobresale sobre rasante y, por lo tanto, no se aprecia desde ningún punto de la urbanización.

Se apuesta por la racionalidad, por una imagen equilibrada con marcada horizontalidad y grandes superficies acristaladas en el interior aprovechando que estas fachadas cuenta con orientación sur.